Un estudiante en la CDMX, de 15 años de edad se quitó los lentes después de experimentar Awake VR, miraba diferente -algo parecido me ha sucedido a mí-. Nos contó que su historia era muy parecida a la de una de las chicas, pero él jamás se identificó como víctima de la Trata de Personas pues no sabía que eso tenía nombre, dijo con voz de asombro.